Los padres de los moteros son sufridores y valientes. Aguantan
estoicamente la compostura cada vez que salimos por la puerta de casa
con nuestra moto e intentan alegrarse de cada una de las emociones que
percibimos con nuestra pasión.
Recuerdo el día que los padres de Sarai entraron por la puerta de la
oficina de Mujeres Moteras. Iba a ser el cumpleaños de Sarai y le habían
comprado UNA MOTO.

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